¿Te aviso cuando escriba?

¿Cómo funciona? 

lunes, diciembre 22, 2003

Cuando los pactos no se firman

Nunca habíamos hablado abiertamente de nuestro acuerdo, así que técnicamente no lo has quebrantado. Aunque yo estaba convencida de que teníamos un pacto de no agresión, consistía en que tú no me harías comentarios puñeteros y yo a cambio no diría "mi novia" delante de ti. Que sí, que eres de izquierdas, de mente abierta, que las lesbianas molan... pero siempre que sean hijas de otra.

Y no me malinterpretes, que tienes mucho mérito y que soy consciente que salir del armario donde están todas las madres de las lesbianas lleva su tiempo, pero el otro día te pasaste. Siempre me has dicho que elija a 3 personas en toda mi vida cuyas opiniones me importen realmente. Y yo te he elegido a ti, ¿sabes? Y cuando pasamos por esa tienda de vestidos de novia y comentaste lo bien que le quedaría ese de color crudo a la novia de tu hijo, no comprendiste que te recriminara, medio en broma, que no dijeras nada sobre cómo me quedaría a mí. Seguramente estabas cabreada porque tú siempre has querido tener una hija y te morías de envidia cuando sólo tenías un niño y veías a parejas de madre-hija tomando café, y cuando por fin te aventuras y tienes a tu niña, descubres que no podrás ir nunca con ella a comprar su vestido de novia porque no puede casarse. Pues si a ti te cabrea, imagina a mí. Aunque según tú, no es que no pueda, es que no quiero: que nada me impide casarme. "Como Dios manda", te faltó decir.

Para salir del paso, dijiste que la novia de tu hijo pronto será como una hija más. ¿La buena, toda ella heterosexual, quieres decir?. Y yo te dije que no podías comparar la categoría de tu hija con la novia de tu hijo, por mucho que se casaran y fuera la madre de tus nietos, y entonces te lo puse a huevo ¿no es cierto?. Me dijiste con tu tono calmado que ella era la única chica que algún día formaría parte de esta familia. "¿Perdona?", te dije mirándote atónita y soltándome de tu brazo. Y pusiste a mi disposición toda tu lógica aplastante: "sólo tengo un hijo varón, así que su mujer será la única chica que será parte de la familia". Con dos cojones, mamá. Y te quedaste tan ancha.

Y, sí, es desde que tú rompiste nuestro pacto que yo hablo tanto de lesbianas, de vídeos censurados porque aparecen chicas que se besan, de técnicas de inseminación en las que el óvulo de una es fecundado y posteriormente gestado por la otra. Te pones nerviosa y tratas de seguir el tema, pero sin personalizar. "Las lesbianas", dices. Jamás "tú". Y sabes que cuando vamos a tomar café para que las mujeres que no tengan hijas se mueran de envidia y nos contamos tantas cosas entre risas, nunca me ha gustado hablar contigo de mis parejas, ni siquiera cuando se llamaban Borja o Jaime. Que opinamos que eso es algo que se habla con las amigas y tú te morirías si un día te digo que eres "mi mejor amiga". Vamos, que eres mi madre, que es mucho más.

Pues de pronto me apetece hablarte de mi novia. Y decirlo así: "mi novia". Y no para hacerte la puñeta, de verdad que no. Es sólo que esto de hablarnos como si nada "raro" ocurriera me va a volver loca. Y ahora que estamos en pie de guerra tengo sueños raros, dignos de una novela para adolescentes románticos y bobos. En mi sueño te digo que estoy enamorada, y tú preguntas que si es de Beloved, y yo te contesto que sí... "me gusta mucho, mamá", y tú sonríes y te alegras de corazón. Y lo que más me cabrea es que al despertar desearía que hubiera sucedido en realidad. Una escena cursi y melosa, de esas que me horrorizan, como de Padres Forzosos. ¡Y quiero que ocurra de verdad! ¿Tú te crees? Si no fuera porque te aterra, nos moriríamos de risa, si te lo contara.

Por otro lado... a saber qué sueños tendrás tú. Y a decir verdad, sé que el mío un día se cumplirá. Puede que el pacto no fuera de no agresión, sino de paciencia mutua.

Lady404. 4:57 p. m. Enlace a este post



BLOGGER . MAYSTAR .