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domingo, noviembre 30, 2003

Gestos familiares

Hay dos gestos que todo el mundo hace con toda naturalidad, menos yo, que no los he podido hacer nunca: comulgar y sacar el abono transporte del bolsillo trasero de los pantalones.

Fui la única de mis amigos que no pasó por el trauma de la transición del abono naranja al rojo, señal inequívoca de que ya tenías 21 años, ni mis bolsillos han tenido nunca esa familiar marca rectangular en el culo, ni he podido llevar mil papelitos metidos dentro de la funda del abono, siempre llena de mierda. Yo era la del eterno bonobús, hasta que el otro día Beloved me prestó su abono transporte, me lo metí en el bolsillo trasero para luego sacarlo con gesto despreocupado y picar el ticket. Desde entonces lo intercambiamos siempre y coger el metro se ha vuelto una experiencia maravillosa.

Respecto a comulgar, tengo que aclarar que sólo he ido a misas en bodas, bautizos y comuniones. Es como el Rocky Horror Picture Show, la misa tiene una coreografía que el público se sabe, pero yo estoy completamente perdida: ahora se levantan, ahora se sientan, ahora a murmurar esto o aquello, de pronto te da la mano el de al lado... todos saben lo que tienen que hacer o decir y cuándo hay que hacerlo. De pequeña, cuando había que ir a alguna misa de boda, me obsesionaba por quedar bien y trataba de imitar a los demás, para ello miraba a mi madre de reojo, que a su vez me miraba de reojo a mí, descojonada ante mi cara de perplejidad y mis preguntas. Fascinante, la liturgia.

Estaba yo concentrada en mi afán de mimetismo, cuando de pronto todo el mundo se levantó y se puso a hacer cola para comer algo que el cura les daba. Muy formal, me dirigía yo también a la cola cuando mi prima me dijo que yo no podía ir, que no había hecho la primera comunión.
-¿Qué es la primera comunión?
-Pues la primera vez que comulgas.
-¿Qué es comulgar?
-Lo que va a hacer toda esa gente.
-Ah, pues esta es la primera vez que voy, así que es mi primera comunión.
-No, que no puedes ir a menos que ya la hayas hecho.
-¡Pero si nunca comulgo por primera vez, nunca podré hacer la primera comunión!
-Que no, primero tienes que ir a catequesis.
-¿Tú has ido a catequesis y has hecho la primera comunión?
-Sí.
-¿Esta es tu segunda comunión?
-Anda, vete con tu madre.

-Mamá, ¿qué es comulgar?
-Comer el cuerpo de Cristo.
-¡Qué asco! Yo no quiero hacer nunca la primera comunión, mamá.


Mi madre, sin embargo, ansiaba verme vestida de merengue y ante la imposibilidad de una primera comunión por lo civil, decidió un buen día hablar con un cura rojo que conocía, para ver si sería posible que yo hiciera la comunión sin ir a catequesis, si él podría darme simplemente unas instrucciones para que yo no hiciera el ridículo en medio de la performance. "Pero le cuentes nada sobre Dios, es sólo que me hace ilusión ver a la niña vestida de hada". Al cura le pareció una razón tan buena como otra cualquiera y accedió sin reservas. La niña, sin embargo, se negó rotundamente a llevar semejante atuendo a pesar de todos los regalos que le prometieron a cambio. Y mi madre se quedó con las ganas.

Un día de estos le pido a Beloved que me lleve a una misa y que me enseñe a comulgar como si lo hubiera hecho toda la vida. Igual que cuando me deja su abono transporte.

Lady404. 11:41 p. m. Enlace a este post



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