¿Te aviso cuando escriba?

¿Cómo funciona? 

martes, octubre 07, 2003

Por una mirada, un mundo

Una mañana, hará unos 10 años, me desperté con los ojos inyectados en sangre. Presa de la excitación, exploré mi boca en busca de colmillos vampíricos, pero mi gozo en un pozo: no había sido mordida por vampiro alguno, simplemente tenía un problema oftalmológico derivado de el uso de lentillas. Al parecer, alentados por la composición acuosa de aquellas membranas mágicas, millones de níscalos, musgo y líquenes habían decidido instalarse en mi globo ocular.

Me convertí entonces en una cuatro-ojos, dos de los cuales requerían ser alimentados diariamente con su ración de colirio mata-líquenes, mata-musgo y cura-ojos. Lo malo eran los níscalos, no había manera de echarlos. He pasado así 10 largos años, con mi esperanza de un futuro lentillil almacenada en secreto, hasta que el otro día salió a la luz cuando mi dulce oftalmóloga, Lara Croft, me informó de que habíamos acabado con los intrusos. Menos mal, a base de gotitas temía que se me erosionaran los ojos y les salieran agujeros.

Esta mañana he ido ufana a la óptica, receta en mano como un tesoro. Buenas, quería encargar unas lentillas. (Aún puedo escuchar el eco de mis palabras) Que sean permeables al gas, las menos agresivas.

Lo que yo desconocía es que esas son las llamadas "semi-rígidas". De semi, los cojones. Son un trozo de cristal tallado que tienes que incrustar a lo bestia, justo sobre la pupila. Nada de ponerlas sobre lo blanco y moverla después con el dedito, no. "Lógico" - me dijo Doña Sádica, la óptica - "es que como es cristal, te rayarías el ojo." Con la grima que me da a mí todo lo corporal.

Pena que en el medievo no existieran lentillas permeables al gas, de haberlas tenido la Santa Inquisición, sin duda, habría aplicado esa tortura a los herejes merecedores de que Doña Sádica les clavara un cacho cristal en la pupila, mientras les sujetaba los párpados profiriendo palabras sin sentido: "tranquiiiila, tú mírame la oreja".

Lentilla incrustada. Alarido terrorífico. Lentilla extirpada. Alarido espeluznante. Lentilla incrustada. Alarido de clemencia.

Doña Sádica no se quedó satisfecha hasta que ambos ojos ensangrentados salieron volando de sus cuencas de puro miedo y hubo que atraparlos, tarea que se dificultó por su enorme capacidad para rebotar sobre cualquier superficie. Tras esto - pensé ingenuamente - quizás me dejará libre.

- Mañana te apunto a la misma hora, ¿de acuerdo? - dijo acorralándome.
- Si, señora, lo que usted diga.



Frase llamativa del día: "parece que esta noche no va a ver cena" (vía mail)

Hoy he aprendido que...: las nubes pueden tener gotas de agua líquida hasta -20ºC. Qué cosas.

Entraron buscando...: "Diana, diosa de la casa"

Lady404. 11:32 p. m. Enlace a este post



BLOGGER . MAYSTAR .