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viernes, mayo 30, 2003

El regalo misterioso-
¡Me ha pasado una cosa rarísima! -dijo Marina inquieta, al otro lado del móvil- ¡Me ha llegado un regalo anónimo al trabajo!
-¡Qué guay! ¿Qué era? -pregunté intrigada
-No te lo vas a creer: ¡Un enanito de jardín! - respondió desconcertada- Venía con una nota mecanografiada: "Estoy de viaje por Madrid y necesito sitio para dormir. En estas ocasiones siempre me acuerdo de mis amigos. Estoy solo pero somos muchos". Y hay una foto pegada, con un montón de enanitos. No hay remitente.
-Un... ¿enanito de jardín? ¿Como en Amelie?
-Ven a buscarme al trabajo y te lo enseño -me pidió -Yo de aquí no salgo sola, estoy acojonada. ¿Quién coño me envía un enanito?

Recogí a Saraya y fuimos a una terraza a tomar unas cañas con Marina, para hacer cábalas sobre el misterioso remitente. Por lo visto, alguien que se identificó como "el cartero" llegó a su trabajo y le entregó una caja blanca con su nombre y apellidos. Dentro, embalado cuidadosamente, había un enanito de porcelana brillante de unos dos palmos de alto, con un gorro rojo y que sujetaba una regadera. El enanito nos miraba sonriente desde la mesa.

-He llamado a todos mis amigos preguntando "oye, ¿tú me has mandado un enanito?" y han pensado que soy gilipollas - nos contaba avergonzada mientras pedía otra cerveza.
-Pero si es muy mono - dijo Saraya entre carcajadas - no sé por qué te da mal rollo, mira cómo sonríe...
-Lo habrán mangado de algún jardín- razoné
-No, está nuevo, será de una tienda de 20 duros - elucubró Marina- Además, ese no era cartero ni de coña porque no firmé nada, era un amigo del cabrón que me lo manda, y deben estar los dos descojonándose de mí a estas horas. Imagino que será alguien de mi trabajo porque sabía la dirección. O quizás mi hermano, aunque le he llamado y jura que no. Mi madre dice que tampoco tiene ni idea...
-Pues a mí me encantaría que me regalaran un enano así - dije riendo - es como en la peli de Amelie, ahora te empezarán a llegar fotos.
-Sí, Almu dice que es un regalo precioso, pero Pablo piensa que es tétrico, la obra de un psicópata. A mí no me ha hecho nada de gracia la bromita. ¿A quién se le ocurre?
-Como eres psicóloga, quizás haya sido uno de los pacientes - opiné
-Los pacientes no saben mis apellidos. Habrá sido un tío bueno - fantaseó Marina - mira, lo único que sé es que como haya sido alguien cutre... no sé, como vosotras dos... me invento algo. Ahora no puedo llamar a todo el mundo y decir "al final fueron la subnormal de Diana y su amiga Saraya"

Examinamos la nota para ver si tenía algún mensaje oculto o una clave, buscamos pistas dentro de la caja, agitamos el enanito... y nada. Cuando nos despedimos, sabíamos exáctamente lo mismo que al llegar. Es decir, Marina sabía que el enanito lo enviaba alguien que conocía sus apellidos, la dirección de su trabajo y su horario. Y Saraya y yo sabíamos que no era de una tienda de 20 duros sino de Casa, y que si a un mensajero le dices "no le digas de dónde viene, que es un regalo" no hace falta que quien lo recibe firme el albarán. Aix... que no sabíamos que te iba a acojonar. No imaginas lo que nos hemos reido. Y lo impacientes que estábamos, porque teníamos el puto enano guardado desde hace una semana. En efecto, ya estaba planeado cuando el otro día, estando las tres de copas, nos dijiste por pura casualidad la dirección exacta de tu trabajo. Nos ha salido de coña.

Lo único malo ha sido llamar esta tarde a Saraya para que cancelara todos sus planes porque teníamos que ir a contarte todo ya que el inofensivo enanito, en lugar de hacerte gracia, te había dado miedo. Lo sentiiiimos, pero le vardad es que ha merecido la pena ver tu cara. Esperamos ansiosas tus graznidos. Y tu venganza.

Lady404. 3:07 a. m. Enlace a este post



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